
Este post llega a ustedes gracias al ojo entrenado de un nuevo gran amigo de este blog.
Para ser sincero, tengo que reconocer que al principio no le encontraba el error, despues me di cuenta de la animalada.
Es más, casi le contesto el mail preguntando donde estaba el escarnio.
Ahora que lo vi, me siento nuevamente pleno y lleno de virtud.
Ah, la gente del local, que se tropiecen por ahí con una biblioteca. Digo, si no les ofenden.
Foto: Colaboración de Claudio